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Tipos de avales hipotecarios en España: cuáles existen y cuál te conviene

octubre 11, 2026 EspanaLegal 10 min read
Tipos de avales hipotecarios en España: cuáles existen y cuál te conviene

Qué es un aval hipotecario y para qué sirve

Un aval hipotecario es una garantía extra que el banco pide para cubrirse si ve dudas sobre el cobro de la hipoteca en España. Si el titular deja de pagar, el avalista responde con sus bienes presentes y futuros, así que no es un favor menor ni una formalidad.

Puede ser una garantía personal —otra persona que se compromete— o material, como ahorros o un inmueble. En la práctica, aparece mucho cuando el comprador tiene poco ahorro, quiere financiar un porcentaje alto de la compra o todavía no ofrece a la entidad un perfil de solvencia cómodo. En hipotecas en España, el aval suele servir para cerrar la operación o para mejorar condiciones: tipo de interés, porcentaje financiado o mayor margen de aprobación.

Cuando el banco sospecha que el préstamo puede tensarse, el aval funciona como red de seguridad. Pero para quien avala tiene un coste real: su patrimonio queda conectado a la deuda de otro.

Lo mejor

  • Permite llegar al 100% de financiación cuando falta ahorro para la entrada
  • La garantía personal del avalista suele convencer al banco con menos vinculación adicional
  • La garantía hipotecaria añade un inmueble como respaldo y baja el riesgo percibido
  • El aval público de algunas comunidades ayuda a jóvenes y familias con ingresos ajustados

Lo peor

  • El avalista responde con todo su patrimonio si el titular deja de pagar
  • La garantía hipotecaria puede terminar en ejecución sobre la vivienda aportada
  • Un aval solidario deja al banco reclamar primero al avalista sin agotar otras vías
  • Firmar sin calcular cuotas y comisiones puede comprometer dos patrimonios a la vez

Tipos de avales hipotecarios según el Banco de España

La clasificación oficial del Banco de España no se limita a “simple” o “solidario”. Ordena los avales por tres criterios: quién puede reclamar, cuánto dura y qué obligación cubren. Esa diferencia importa mucho en una hipoteca, porque cambia el nivel de riesgo para el avalista y el margen de actuación del banco. Puedes verlo en la guía de clases de avales del Banco de España.

Criterio Tipos Qué cambia Riesgo práctico en una hipoteca
Facultades del beneficiario Aval simple / Aval solidario Si el banco debe ir primero contra el titular o puede reclamar directamente al avalista El solidario da más poder de cobro a la entidad
Duración Aval por plazo determinado / Aval por plazo indeterminado Si la garantía vence en una fecha o sigue abierta hasta cancelación o cumplimiento El indeterminado puede arrastrarse años
Obligación garantizada Aval técnico / Aval económico Si cubre un compromiso no dinerario o una deuda de dinero El económico encaja más con préstamos e hipotecas

Clasificación según las facultades del beneficiario frente al avalista

  • En esta clasificación lo relevante es a quién puede exigir el pago el banco primero.
  • Si el aval es simple, la entidad tiene que reclamar antes al titular de la hipoteca y solo después, si no cobra, puede dirigirse contra el avalista.
  • Si el aval es solidario, el banco puede ir indistintamente contra uno u otro, sin esperar a agotar la vía contra el titular.
  • En España, el aval hipotecario suele plantearse como solidario, porque da más seguridad al banco y menos protección al avalista.

Aval simple

Es la modalidad en la que la entidad debe reclamar primero al avalado, es decir, al titular de la hipoteca. Solo si ese pago no llega, puede pasar a exigir el dinero al avalista. Para quien avala, es la opción menos agresiva dentro de los tipos de avales hipotecarios, porque mantiene una barrera previa antes de que le pidan responder.

Aval solidario

Aquí el banco puede dirigirse directamente contra titular y avalista, sin seguir un orden estricto. Eso aumenta mucho el riesgo para quien avala, porque su responsabilidad entra en juego antes y con menos margen de defensa práctica. En una hipoteca en España, este formato es el que más protege a la entidad y el que más compromete al avalista.

Clasificación según la duración

  • La clave está en si la garantía tiene fecha de fin o queda abierta.
  • Un aval por plazo determinado nace con una vigencia concreta.
  • Un aval por plazo indeterminado no tiene un final cerrado desde el principio y suele mantenerse hasta que se cancela expresamente o se cumple lo pactado.
  • En hipotecas, la diferencia puede ser decisiva si el banco acepta liberar al avalista cuando la deuda baja o cuando el riesgo ya no es el mismo.

Aval por plazo determinado

Tiene una vigencia concreta. Puede fijar un plazo de garantía o de caducidad, de modo que la cobertura termina al llegar esa fecha o al cumplirse la condición prevista. En una hipoteca, este diseño limita mejor el tiempo en que el avalista queda atrapado por la deuda.

Aval por plazo indeterminado

No nace con una fecha de cierre clara. Se mantiene hasta cancelación expresa o hasta que se dé por cumplida la obligación garantizada. En la práctica española, esto puede alargar la exposición del avalista más de lo que imaginaba al firmar.

Clasificación según la obligación garantizada

  • Aquí el Banco de España distingue entre avales que cubren compromisos y avales que cubren dinero.
  • El aval técnico asegura que se cumpla una obligación distinta del pago directo de una cantidad.
  • El aval económico garantiza una suma de dinero o su devolución.
  • En una financiación hipotecaria, el económico es el que más se parece al riesgo real del préstamo.

Aval técnico

Garantiza el cumplimiento de un compromiso que no consiste directamente en pagar dinero. Por ejemplo, asegurar que se realizará una obligación concreta. Aunque no sea el formato típico de una hipoteca, sirve para entender que no todo aval está pensado para cubrir una deuda dineraria.

Aval económico

Garantiza la devolución de una cantidad de dinero o el pago asociado a una financiación. Es el que más encaja con la lógica de una hipoteca en España, porque la operación gira precisamente alrededor de una deuda monetaria y sus cuotas.

En una hipoteca española, la diferencia de verdad no está en el nombre del aval, sino en cuánto poder le das al banco y durante cuánto tiempo dejas expuesto al avalista.

Cuándo te lo pide el banco y qué le exige al avalista

  • El banco suele pedir aval cuando ve riesgo de impago o dudas sobre la capacidad de devolución.
  • Es habitual en perfiles jóvenes con poco ahorro, en hipotecas al 100%, en compras donde la cuota queda muy ajustada o cuando la entidad quiere compensar una renta irregular.
  • También aparece cuando el solicitante pide financiación sin nómina fija en España, o cuando la operación necesita un refuerzo para salir adelante.
  • La entidad quiere saber si el avalista realmente puede responder si llega el problema, por eso revisa su situación económica casi como si pidiera otra hipoteca.
  • Normalmente le exigirá DNI o NIE, justificación de ingresos, deudas vigentes y movimientos bancarios; si es autónomo, suele pedir la documentación fiscal que acredite actividad y rendimiento.
  • El banco no busca solo “quién firma”, sino quién aguanta una deuda ajena sin hundirse él también.
  • Si el avalista tiene otras cargas —préstamos, tarjetas, alquileres o manutención— la operación pierde fuerza, porque su margen de endeudamiento se reduce.
  • En la práctica, una pareja que compra en Madrid con 20.000 € ahorrados para una vivienda de 200.000 € suele necesitar más refuerzo que una compra con entrada amplia y cuotas cómodas.

Qué pasa si el titular deja de pagar: cómo responde el avalista

Ejemplo: Ana, de Sevilla, avala la hipoteca de su hijo por 165.000 € a 30 años. La cuota es de 702 € al mes. Tras 14 meses, el hijo pierde el empleo y deja de pagar tres cuotas seguidas: 2.106 € más intereses de demora y gastos. Si el aval es solidario, el banco puede reclamarle a Ana esa deuda sin esperar a agotar otras vías. Si no paga, la entidad puede ir contra su patrimonio: saldo en cuenta, ahorros o incluso otros bienes.

En ese escenario, Ana no solo asume la reclamación. También nota el golpe en su capacidad de endeudamiento: cualquier préstamo nuevo que pida en España —una reforma, un coche o una tarjeta con límite alto— se estudia con más cautela porque figura vinculada a una deuda ajena. Y si el impago se alarga, la deuda puede crecer por intereses y costes de recobro.

Cómo y cuándo se cancela o limita un aval hipotecario

  1. Revisa la escritura del préstamo y la cláusula del aval: ahí debe verse si es solidario, su duración y si admite liberación parcial o total.
  2. Pide por escrito al banco la cancelación o limitación del aval cuando el riesgo ya haya bajado: por ejemplo, porque se ha amortizado una parte importante del capital o porque el titular ya acredita solvencia suficiente.
  3. Si la entidad acepta, solicita que te lo confirme también por escrito y que deje claro desde qué fecha el avalista queda liberado o qué tramo de deuda sigue cubierto.
  4. Si la operación exige novación o escritura de cancelación, acude a notaría y, después, al Registro de la Propiedad correspondiente; así evitas que siga apareciendo una carga que ya no debería existir.
  5. Si el banco rechaza la petición o no responde, presenta una reclamación ante el Servicio de Atención al Cliente de la entidad y conserva acuse de recibo.
  6. Si hace falta escalar el conflicto, usa la sede electrónica de reclamaciones del Banco de España o la vía de nueva consulta para pedir criterio sobre el caso.
  7. Antes de mover ficha, consulta el compendio de criterios de buenas prácticas bancarias: te ayuda a saber qué suele admitir el Banco de España cuando valora una actuación bancaria.
  8. Si quieres contrastar información general o seguir el hilo con el propio organismo, entra en la web del Banco de España.

Qué tipo de aval hipotecario te conviene según tu caso

  • Si tienes que avalar, el aval simple te protege más que el solidario, porque obliga al banco a agotar antes la reclamación contra el titular.
  • Si eres el banco, el solidario te da más seguridad y por eso es el más duro para el avalista; si eres quien firma, intenta limitarlo al máximo.
  • Si el plazo es negociable, mejor determinado que indeterminado: acota el tiempo de riesgo y facilita pedir la liberación cuando la deuda baja.
  • Si la operación es pequeña o el perfil del titular mejora rápido, un aval con fecha de salida puede ser razonable; si no hay margen claro, el indeterminado te deja demasiado expuesto.
  • Si la garantía cubre una cantidad de dinero, estás ante el formato que mejor encaja con una hipoteca; el técnico tiene más sentido en otras obligaciones.
  • Ventaja de aceptar un aval: puedes abrir la puerta a una hipoteca que el banco no concedería solo con tus ingresos, o conseguir condiciones algo mejores.
  • Inconveniente principal: quien avala pone su patrimonio en juego y puede ver limitada su capacidad de pedir financiación en España durante años.
  • Mi criterio práctico: si no te queda otra, negocia primero un aval simple, con plazo determinado y liberación por escrito cuando baje el capital pendiente. Aceptar un solidario e indefinido solo compensa si de verdad conoces el riesgo y la operación lo justifica.

Fuentes

  1. Iahorro¿Qué es un aval hipotecario? – iAhorroconsultado el 12/08/2026
  2. Grocasa¿Cuáles son los tipos de aval que existen? – Grocasa.comconsultado el 12/08/2026
  3. Caixabank¿Qué es un aval bancario y cómo se puede conseguir? – CaixaBankconsultado el 12/08/2026
  4. CajaruraldelsurAvales bancarios: requisitos, detalles y tipos | Caja Rural del Surconsultado el 12/08/2026
  5. TuplusasesoresTipos de Avales | TuPlus Asesoresconsultado el 12/08/2026