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Derecho penal romano: origen, delitos, penas y evolución

octubre 18, 2026 EspanaLegal 10 min read
Derecho penal romano: origen, delitos, penas y evolución

Qué es el derecho penal romano y qué abarca

El derecho penal romano estudia cómo Roma definía, perseguía y castigaba las conductas que consideraba más dañinas para la ciudad, el orden público y la autoridad. En España interesa porque ayuda a entender de dónde salen ideas que hoy siguen vivas, como el castigo público, la proporcionalidad o la diferencia entre infracción privada y delito contra la comunidad.

Del ius puniendi romano a su lectura en España

Roma construyó un ius puniendi propio: el poder de castigar no era solo reacción, sino una herramienta para sostener el Estado, la religión cívica y la disciplina social. Por eso, el penal romano no se puede leer como un simple listado de delitos antiguos; es una forma temprana de organizar el control social desde el poder público.

En la doctrina española, este tema se estudia como historia jurídica y también como método. Sirve para ver cómo se ha pasado de penas ligadas al linaje, la venganza y el prestigio a un sistema sometido a legalidad, jurisdicción y garantías. Esa comparación, en universidades y manuales españoles, aclara conceptos actuales sin confundirlos con Roma.

Origen y evolución por etapas del derecho penal romano

  1. La fase más antigua mezcla reacción privada, religión y autoridad doméstica.
  2. La Monarquía concentra el castigo en la figura del rey y en la comunidad cívica naciente.
  3. La República desplaza el foco hacia el pueblo romano, el Senado y los mecanismos procesales.
  4. La evolución no elimina la dureza, pero sí hace más visible el delito como asunto público.

Época monárquica

En la Roma regia, el castigo se movía entre lo sagrado y lo político. La comunidad veía ciertas conductas como ofensas contra los dioses, la familia o el rey, y la reacción podía incluir muerte, expulsión o sanciones rituales. No había todavía un sistema penal técnico como el que conoce el derecho español actual; había poder, prestigio y una idea muy fuerte de orden.

La clave está en que el rey no actuaba como un juez moderno, sino como la cabeza visible de una ciudad pequeña, todavía muy pegada a la tradición y a la fuerza de la familia y la gens. Esa mezcla explica por qué el castigo romano temprano resulta tan distinto del Código Penal español.

Época republicana

Con la República, el castigo se vuelve más político y más procesal. Empiezan a cobrar peso las magistraturas, la intervención del pueblo y el control de los abusos de poder. Roma ya no castiga solo por romper un orden religioso o doméstico; también castiga lo que amenaza la vida pública, la obediencia al Estado o el reparto de recursos.

Esa etapa es la que mejor se usa en la doctrina española para estudiar la transición hacia un derecho penal público. La compilación recogida en Dialnet sitúa precisamente el estudio en esas dos grandes fases, monárquica y republicana, como base para entender la evolución posterior.

Roma pasó de la reacción del grupo a la sanción pública; ahí nace buena parte de la lógica penal que hoy reconocemos, aunque con garantías muy distintas.

Qué delitos castigaba Roma: política, fraude y orden público

  • Conspiraciones y traiciones contra el poder romano.
  • Fraudes fiscales y abusos de quienes recaudaban o gestionaban dinero público.
  • Violencias, incendios y alteraciones graves de la paz ciudadana.
  • Conductas que dañaban el honor, el patrimonio o la seguridad de la comunidad.

Conjuración de Catilina

La conjuración de Catilina es el ejemplo clásico del delito político en Roma. No se trataba solo de un complot: era una amenaza directa al orden republicano, al Senado y a la estabilidad de la ciudad. Cicerón convirtió el caso en una pieza central de la cultura jurídica y política occidental, también muy leída en España.

El interés penal del episodio está en que Roma castiga la idea de insurrección antes incluso de que el daño se materialice por completo. Esa lógica ayuda a entender cómo el poder romano veía la seguridad del Estado como un bien superior, por encima del conflicto personal o partidista.

Actividad delictiva de los publicanos

Los publicanos eran contratistas de impuestos y explotaban una zona muy sensible: la recaudación. En provincias como Hispania, su margen de maniobra era enorme, y con él crecían el abuso, la extorsión y el fraude. Roma castigaba esas prácticas porque afectaban al erario, a la confianza en la administración y a la paz provincial.

En términos actuales, el paralelo más útil no es el tipo penal exacto, sino la idea de corrupción administrativa. El publicano desleal no era solo un mal gestor; era alguien que convertía el cargo en negocio privado. Por eso la represión penal era también una forma de preservar la autoridad pública.

Otras figuras relevantes

Además de los delitos políticos y fiscales, Roma perseguía conductas como la violencia armada, ciertos incendios, la falsificación y diversos ataques contra el patrimonio ajeno. En la práctica, el sistema penal no separaba con limpieza lo que hoy distinguiríamos entre derecho penal, administrativo y político.

También se castigaban conductas que hoy leeríamos como agresiones al orden social: motines, saqueos o desobediencias graves. Esa amplitud explica que el derecho penal romano resulte tan útil para estudiar la relación entre poder y castigo, especialmente desde la historiografía jurídica española.

Qué penas imponía Roma y cómo evolucionaron

La pena romana no buscaba solo castigar; también quería intimidar, excluir y dejar una marca visible. La gravedad dependía mucho del estatus: no se sancionaba igual a un ciudadano romano que a un esclavo, ni a un notable que a un acusado sin posición.

Tabla de sanciones, destinatarios y gravedad

Pena Destinatarios habituales Gravedad Efecto social
Muerte o suplicio Esclavos, rebeldes y autores de delitos gravísimos Muy alta Eliminación física y escarmiento público
Exilio o expulsión Ciudadanos y élites caídas en desgracia Alta Ruptura del vínculo cívico y pérdida de prestigio
Multa patrimonial Ciudadanos con bienes, publicanos y administradores Media-alta Drenaje económico y presión sobre la familia
Confiscación de bienes Conjurados, condenados políticos y delincuentes de alto perfil Muy alta Ruina patrimonial y señal de infamia
Azotes o trabajos forzados Plebe y esclavos, según el caso Alta Dolor físico, humillación y control social
Infamia o pérdida de honor Ciudadanos en delitos contra el deber público Variable Daño reputacional duradero

Ejemplo numérico de una pena y su efecto social

Imagina a un comerciante de Tarraco con un patrimonio de 40.000 sestercios. Si recibe una multa de 10.000 sestercios, pierde el 25 % de su riqueza líquida de golpe. En una ciudad romana, esa cifra no era solo dinero: podía obligarle a vender parte del negocio, rebajar su tren de vida y quedar fuera de la élite local.

Si además la sanción incluía confiscación parcial de mercancías por valor de 3.000 sestercios, el golpe total subía a 13.000. La pena no se limitaba a castigar el hecho; desordenaba la posición social de la familia y su capacidad de influencia. Ahí se ve muy bien que el castigo romano era económico, pero también político y simbólico.

Qué quedó del modelo romano en el derecho penal español

Pros y contras

Ventajas doctrinales

  • Ayuda a entender el paso de la venganza privada al castigo público.
  • Explica el origen histórico de la proporcionalidad y de la idea de pena estatal.
  • Permite comparar el fraude, la corrupción y el delito político como fenómenos de poder.

Inconvenientes

  • Roma mezclaba religión, política y penal, algo incompatible con el derecho español actual.
  • Muchas penas eran corporales, infamantes o desiguales según el estatus social.
  • No existían garantías equivalentes a las de la Constitución española ni al proceso penal moderno.

Coincidencias, rupturas y límites de la comparación

La comparación con España funciona si se usa con cuidado. Lo que sí pervive es la idea de que el castigo es una potestad pública, sometida hoy al principio de legalidad de la Constitución Española, artículo 25.1 y a la regla de irretroactividad del Código Penal, artículo 2.1. Lo que no pervive es la arbitrariedad, la desigualdad por nacimiento o la confusión entre pena y escarmiento.

Roma sirve para leer mejor el presente: muestra de dónde salen la acción pública, la idea de peligrosidad para el Estado y la relevancia de la sanción patrimonial. Pero el derecho penal español de hoy ya no admite castigos infamantes ni penas desiguales por condición social. La comparación tiene límites claros y conviene respetarlos.

La herencia romana es doctrinal, no normativa: explica conceptos, pero no justifica penas ajenas a las garantías españolas.

Obras y autores de referencia para documentarlo desde España

  1. Contardo Ferrini, Derecho penal romano, como clásico imprescindible para entrar en la materia.
  2. Fermín Camacho de los Ríos y M. Aránzazu Calzada González, El derecho penal: de Roma al derecho actual, para enlazar Roma con la doctrina penal estudiada en España.
  3. Dialnet, REBIUN y la edición comercial de La Jurídica, para localizar ficha, índices y disponibilidad de consulta.

Ferrini, Camacho de los Ríos y Calzada González

Ferrini sigue siendo la puerta de entrada más sólida para entender el sistema penal romano con criterio histórico. La edición que distribuye La Jurídica lo presenta como un libro clásico ineludible y marca un precio original de 50,00 € y uno actual de 47,51 € en su ficha de producto, accesible en La Jurídica.

El libro de Camacho de los Ríos y Calzada González, El derecho penal: de Roma al derecho actual, aporta un puente muy útil para el lector español. Fue publicado en España por Edisofer en 2005, con ISBN 84-96261-02-6, y reúne 31 artículos presentados previamente en el Congreso Internacional de Derecho Romano de julio de 2004 y en el Congreso Iberoamericano de Derecho Romano de octubre de 2004. Es una obra especialmente cómoda para seguir la evolución entre Roma y el derecho actual.

Dialnet, REBIUN y la edición de Edisofer/La Jurídica

La ficha de Dialnet permite localizar la referencia bibliográfica completa desde España y ver cómo se ha catalogado la obra en el entorno académico. En esa misma documentación aparece la mención temática a Derecho penal romano I: épocas monárquicas y republicana y a estudios como De coniuratione Catilinae y Reflexiones en torno a la actividad delictiva de los publicanos.

El catálogo REBIUN registra 21 citas asociadas a la obra, un dato útil para medir su presencia en bibliotecas universitarias españolas. Si se quiere trabajar con el índice o revisar la estructura de contenidos, La Jurídica enlaza un PDF de índices en este documento, muy práctico para ubicar capítulos sin perder tiempo.

La propia librería añade otros títulos afines para ampliar contexto, como Derecho romano en Europa, el (65,00 € de precio original y 61,76 € actual) y Represión de la violencia en época de Cicerón, la (36,73 € y 34,89 €). No son accesorios: ayudan a situar el derecho penal romano dentro de una tradición más amplia, bien documentada y accesible desde España.

Fuentes

  1. TirantDerecho Penal: ¿Cuál es su origen? | Tirant lo Blanch Españaconsultado el 13/08/2026
  2. Scjnderecho penal (derecho romano) – Buscador Jurídicoconsultado el 13/08/2026
  3. ScieloEl derecho penal romano como argumento contra el paganismo …consultado el 13/08/2026
  4. UnirDerecho Romano: historia, fundamentos y vigencia – UNIRconsultado el 13/08/2026
  5. DykinsonDerecho penal romano – Dykinsonconsultado el 13/08/2026